Miércoles , 23 mayo 2018
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El despertar de dos gigantes dormidos

El despertar de dos gigantes dormidos

Comentaba hace unos días con un otros profesionales que Windows/ Nokia me recordaban a la andadura de la saga deportiva de videojuegos Pro Evolution Soccer. Fueron los dominadores incontestables durante una década y víctimas de la autocomplacencia comenzaron a perder terreno hasta encontrarse en un pozo sin visos de luz. Ya lo sufrió Windows con el Vista/7 y lo ha sufrido y de qué manera Nokia. Tras estos años han emergido dos enemigos de un tamaño dantesco: IOS  y Android. En ese periodo de tiempo Nokia perdió el ritmo que exigía la nueva era tecnológica, donde se mostraba como una productora de telefonía de calidad pero tremendamente obsoleta c0n un sistema operativo arcaico y deficiente. Pero apareció un halo de luz con la adquisición de los de Redmon cuando los finlandeses agonizaban. Windows decidió simplificar e unificar su sistema operativo y beneficiarse de la experiencia de Nokia en la fabricación de terminales de alta calidad con una implementación de un OS que estuviese acorde a los tiempos y la fuerza tecnológica de sus rivales. Windows Phone ya fue una declaración de intenciones con un sistema renovado hasta el extremo y unos requisitos mínimos de instalación que facilitaría y de qué manera la entrada en un nuevo ecosistema de todo tipo de terminales, desde gama de entrada hasta los premium. Ahí residió el principio del éxito.

    Pero no era suficiente. La guerra de trincheras que viven Apple y Android repercutía en una mejora constante de sus sistemas operativos con la ventaja exponencial de un mercado tecnológico cuasi de su propiedad. Con WP 8.1 Microsoft se mueve inexorablemente hacia su objetivo: ser alguien en un ecosistema hostil y de tremenda calidad. El panel de notificaciones, la mayor fluidez, el ritmo incesante de crecimiento en su Store y el salto cualitativo en el diseño y prestaciones de sus terminales son el salto que necesitaba, no ya Microsoft o Nokia, sino la industria tecnológica. Aún queda camino por recorrer y se sigue en desventaja pero en Winphoneadictos creemos que el Gigante Dormido de Redmon ha despertado. El Lumia 930 es el mejor representante de un futuro cuyo avance parece imparable. Terminales estéticamente hermosos, colores llamativos, un hardware potente, displays de nivel altísimo o una cámara imbatible junto con un sistema operativo enormemente sencillo y adaptable hasta el infinito. Era lo que lo que estábamos esperando, lo necesario y justo para tantos usuarios que añoraban los años dorados de una compañía nórdica que siempre fue la que marcaba el ritmo y la tendencia en el sector móvil en los 90.

 Sin embargo no solo Nokia merece alabanzas. Htc, el gigante taiwanés, ha otorgado un enorme voto de confianza al lanzar su dispositivo estrella, el One M8, con el WP 8.1. El mastodonte surcoreano Samsung también ha confirmado que no todo será Android en sus dispositivos. La industria cree en Windows. Nuestro sistema operativo favorito necesita que los Ferraris de la industria estén con ellos en este trayecto hacia un futuro halagueño. También necesitará de actores secundarios, compañías de menor caché pero de calidad que aporten un mayor porcentaje de usuarios al ecosistema (véase la hindú Xolo o la alemana Trekstor, entre otras). Es por ello que en Winphoneadictos queremos estar con ellos en esta travesía tan ilusionante. Felicidades Microsoft, felicidades al mundo tecnológico.